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Receta de queso crema con pimentón agridulce

Si tienes invitados para cenar una noche y quieres sorprenderlos con una cena que a ti no te suponga muchas complicaciones te damos una receta de queso crema con pimentón agridulce y algunas otras ideas.

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Receta de queso crema con pimentón agridulce:

Ingredientes:

1 tarrina de queso crema tipo Philadelphia

1/4 de taza de vinagre blanco

1 taza de azúcar blanca

1 pimiento rojo

1 cucharadita de pimentón agridulce

Modo de elaboración:

1-Corta el pimiento en cuadraditos muy pequeños.

2-calienta en una olla el vinagre y el azúcar hasta que se haga una especie de melaza.

3-Agrega el pimiento y el pimentón agridulce y cocina a fuego lento unos 3 minutos.

4-Pon el queso en una bandeja y agrega la mezcla por encima.

Te aconsejamos que lo sirvas tibio y con piquitos.

Otras ideas para tu cena

1-Puedes hacer canapés con paté. para que te queden diferentes córtalos con moldes con distintas formas.

2-Un guacamole no estaría tampoco nada mal.

3-No olvides poner varios cuencos con aceitunas verdes y negras además de que están muy ricas, le dan un toque de sabor y color a tu mesa.

4-Unos huevos de codorniz con un poquito de mayonesa y un pimiento morrón, una tortilla de patatas si quieres la puedes hacer con patatas de sobre, muy rápida y sencilla etc. son otras ideas.

5-No te olvides de elaborar un postre sencillo y rápido pero totalmente artesanal como un flan o pastel de leche en el microondas, un tiramisú o una macedonia de frutas bien fresquita.

6-Pon especial atención a tu mesa. No olvides poner un bonito mantel, si no puedes comprarlo hazlo con un retal de tela blanco combina con todo. No olvides las velas y flotes esparcidas a lo largo de toda la mesa. Una cena súper sencilla se puede convertir en una cena súper “chic” con tan solo un poquito de imaginación y creatividad.

El helado artesanal le planta cara a los procesos industriales

Se aproximan los calores estivales y el cuerpo pide alivios refrescantes, agradable brisa para la piel y grato frío para el paladar. Llega el tiempo de los granizados, la temporada alta del helado, un producto que si bien se consume durante todo el año, se disfruta mucho más en los días sofocantes de primavera y verano.

El origen del helado es incierto, aunque suele marcarse como precedente más antiguo la China de hace cuatro milenios, cuando el ser humano ya sentía la necesidad de aliviar el calor a través del sentido del gusto. A día de hoy, tras siglos de perfeccionamiento, el arte del dulce helado constituye toda una industria que se debate entre la masiva producción industrial y la creciente demanda del producto artesano, que se encuentra en un gran momento, tal y como ha confirmado a 20minutos José Luis Gilbert, presidente de la Asociación Empresarial Nacional de Elaboradores Artesanos y Comerciantes de Helados y Horchatas (ANHCEA).

Los helados raros tienen una venta muy anecdótica“Hubo un tiempo en el que los productos industriales nos perjudicaron mucho, pero en estos momentos el helado artesano ha vuelto con fuerza. Hay más y mejor formación, y eso se nota. Francamente estamos en alza”, asegura el máximo responsable de una asociación que puede presumir de tener, en colaboración con la Universidad de Alicante, el único curso de experto universitario en la elaboración de helados artesanos que existe en el mundo.

Uno de los factores que han ayudado a la popularización del helado artesano es la progresiva desaparición de complejos. “Antes era impensable ver a un adulto comiendo un helado por la calle. Siempre se ha consumido, pero en familia, en casa. No se veía esa imagen que se veía en otros países de un adulto con un helado por la calle”, asegura Gilbert.

En cuanto a tendencias, las hay, pero no siempre relacionadas con sabores tan estrambóticos como el helado de morcilla, el de tomate, el de chicle o el de aceite de oliva. “Cada vez se hacen productos un poco más complejos. Se van añadiendo nuevos ingredientes, sobre todo a los helados clásicos, a los que se les incorporan productos más o menos crujientes, veteados… Lo que se vende son sabores fácilmente identificables a los que se añade alguna novedad, el helado de vainilla con salsa de caramelo y espéculos, por ejemplo. Es más difícil cuando se habla de productos más exóticos, los helados raros tienen una venta muy anecdótica”, comenta el presidente de ANHCEA.

De la economía a la heladería

La italiana Freya Lo Giudice, propietaria de la heladería Sani Sapori del madrileño barrio de Lavapiés, es una de esas heladeras artesanas avaladas por una gran formación. Licenciada en economía, Freya abandonó su trabajo en un banco —labor que consideraba amoral y nada creativa— para centrarse en la que fue su pasión desde niña, los helados.

“Como soy celíaca, mis padres siempre buscaban heladeros artesanos que fabricaran totalmente ellos los helados para poder preguntarles cuáles eran los ingredientes, cómo lo hacían… Así que yo me he criado con los mejores heladeros. Y cuando vine a Madrid no encontraba helado como el que había comido en mi tierra“, cuenta Freya, quien decidió entonces formarse y convertirse en una maestra heladera experta en nutrición y salud. “Además, me dejé guiar por mi olfato y mi gusto, un poco como todos los artistas, porque yo creo que el mundo del artesano es un mundo de arte”, añade.

Su filosofía, como la de todo heladero artesano, es la de la oposición a los productos artificiales y la potenciación de los alimentos naturales de gran calidad. “Siempre he rechazado la idea del helado industrial. Fundalmente me rijo por el hecho de que cuanto menos elaborado esté lo que comemos, menos tiene que trabajar nuestro cuerpo para descomponer estas cadenas que a veces a nivel industrial son muy largas y, entre comillas, cansan a nuestro organismo y no alimentan tan bien como deberían”, explica.

Freya, que elige los sabores en base al grado de madurez de la fruta y de lo sanos y naturales que sean los productos, señala algunos falsas creencias y curiosidades poco conocidas sobre el helado:

No engorda: “Se trata de un compuesto de fruta, agua y azúcar, leche, crema fresca, nata, eventualmente huevo… y se elabora mediante el movimiento y el frío, que es lo que le da la cremosidad, no las grasas. La gente piensa que los helados aportan mucha grasa, pero eso es un falso mito. Los sorbetes de fruta no tienen ninguna grasa ya que son simplemente fruta, agua y azúcar —yo uso azúcar de caña ecológica—, y en el caso de los helados que son de leche o de crema como máximo puede llegar a tener un 12% empezando desde un mínimo de un 1,5% si hacemos, por ejemplo, uno de yogur desnatado. Es un mito que el helado engorde o pueda subir el colesterol. Nunca llega a tener el mismo contenido en grasa que puede tener el queso, una tableta de chocolate o un embutido en general”.

Depende del aire: “Un dato que poca gente sabe es que el aire es una parte fundamental de la elaboración del helado. Es un proceso parecido al de montar la nata. Pues bien, cuando se hace artesanalmente, al helado se le introduce un 20% de aire como máximo mientras que en los procesos industriales se utilizan unos compresores que llegan a introducir un 300% de aire. De este modo, si compras un litro de helado artesano y otro de helado industrial y dejas que se derritan, del industrial se pierde un 25%, pero del artesano no desaparece apenas nada. Es decir, el helado artesano no es más caro sólo porque tenga más calidad sino porque en realidad también tiene más cantidad de producto.”

Puede tomarse todo el año: “El helado tampoco enferma, ni se traga ni se masca, el helado se saborea. Uno enferma por una bacteria no porque haya comido helado. Sí, está frío, pero ni siquiera te lo tragas. Normalmente lo que se hace con el helado realmente bueno es saborearlo, se derrite en la boca y cuando llega a la garganta teóricamente ya tiene la temperatura de nuestro cuerpo. El helado se tiene que derretir despacito en el paladar y de ahí es de done salen todos los matices, los sabores, los aromas, que tienen que ser naturales. Es una lástima pero se nota una diferencia de un 80% de ventas de helados entre invierno y verano.”

Parte de lo local: “El helado artesano es un producto elaborado con materia prima fresca. Siempre se busca lo mejor empezando por lo que hay cerca. Yo, por ejemplo, siempre miro qué fruta puedo conseguir en la comunidad de Madrid. Luego obviamente hay cosas que no se cultivan aquí y hay que buscarlas fuera. En ese caso hay que intentar conseguir alimentos con denominación de origen, produtos ecológicos o que por lo menos tengan una calidad muy elevada”. José Luis Gilbert, presidente de ANHCEA, también destaca la importancia de dar prioridad a los productos locales, “algo que ahora favorece mucho la UE”.

Tecnología revolucionaria para el turismo: el futuro espera al viajero a la vuelta de la esquina

Internet y el auge de las tecnologías digitales han revolucionado el modo en que viajamos y hacemos turismo. Desde cómo planeamos a cómo reservamos, pasando por cómo disfrutamos de las vacaciones. Numerosas aplicaciones nos ayudan a comparar precios y comprar nuestras vacaciones a golpe de “clic” . Pero la tecnología aún tiene reservadas muchas facilidades para el viajero de este milenio.

Podrá tener la cara y voz de un actor y aparecer en forma de holograma Según un estudio sobre el futuro de los viajes en 2024 realizado por el comparador Skyscanner, el avance aún está “en pañales”, pues quedan muchas mejoras de las que disfrutar gracias a la personalización de contenidos o a la inteligencia artificial, que convertirán la “compra de turismo” en una experiencia intuitiva y sencilla.

En primer lugar, en 2024 ya no tendremos que preocuparnos de estar horas y horas comparando vuelos, hoteles y viajes: gracias a la inteligencia artificial contaremos con un agente electrónico (e-agent) que conocerá nuestras preferencias y nos acompañará a todas partes alojado en nuestro reloj o joya diminuta. Según vaticina el analista Daniel Burrus, podrá tener “la cara, la voz y la personalidad de nuestro actor favorito y aparecer en forma de holograma en 3D o dentro de un entorno virtual sólo con dar una orden verbal”.

El responsable de tecnología de Skyscanner, Alistair Hann, descubre las potencialidades de este agente del futuro que podrá traducir simultáneamente lo que te dice un taxista chino o el menú en ruso de un restaurante en cuestión de segundos.

Pero no, no es magia. Estas tecnologías ya se están desarrollando y existen proyectos como Desti, una aplicación de conversación para viajes que aprende de las interacciones con el usuario, o Sami, que controla el estilo de vida del usuario en materia de salud.

Probar y mirar, antes de comprar

En el futuro se podrá conocer virtualmente el destino elegido antes de visitarlo, una situación que reducirá la capacidad de sorpresa para el viajero, lo que puede ser tanto positivo como negativo. Se podrá dar un paseo por la playa elegida, disfrutar de las vistas e incluso observar el funcionamiento de un hotel.

El software analizará las reacciones para predecir las necesidades, incluidos los viajesDe esta manera, la realidad virtual será una de las grandes aliadas del viajero, así como la tecnología háptica, basada en la retroalimentación táctil, que permitirá convertir los sonidos en texturas, sentir el calor del sol o apreciar la comodidad de un asiento de avión.

Como muestra de las posibilidades de estos desarrollo, desde las Google Glass, que ya están comenzando su expansión, hasta otros dispositivos de tecnología “ponible” que se insertarán en las pupilas o proporcionarán traducción en tiempo real, rompiendo “todas las barreras del lenguaje”.

Puede dar un poco de “respeto”, pero en 2024 existirán programas que analizarán nuestras reacciones para predecir nuestras necesidades, incluidos los viajes. Será la búsqueda semántica intuitiva la que dará otra vuelta de tuerca a las compañías de viaje, con las redes sociales como aliadas gracias a la cantidad de datos que compartimos.

Según el estudio, la planificación de viajes en el año 2024 se hará en un periodo mucho más corto: en menos de una hora los turistas podrán estudiar diversas opciones y reservar de forma intuitiva, a través de webs semánticas capaces de aprender lo que le gusta y lo que no a un cliente a partir de sus acciones previas en Internet.

Parece ciencia ficción, pero ya hay una empresa tecnológica que está creando una algoritmo de codificación facial que permitirá a los motores de búsqueda leer expresiones humanas y juzgar en consecuencia si los resultados han satisfecho, o no, al viajero.